Ser una niña buena ¿Sigue sumando puntos?

Ser una niña buena ¿Sigue sumando puntos?

   Hace no mucho leíamos en un artículo de la revista SModa que hacía referencia a la invasión de las mujeres que se encuentran envueltas en una estética infantil. Son asiduas al cuello bebé, a las uñas de purpurina y las pestañas postizas.

 

Ser una niña buena ¿Sigue sumando puntos?

La moda de la ropa vintage ha contribuido también en gran parte a que estas mujeres hayan abrazado la estética más infantil sacando a relucir sus recuerdos de niñez. Uno de los pilares en los que se sujeta esta moda es la línea naíf, vestidos cortitos con buen taconazo, volantes, lazos, dobles cuellos, colores divertidos y botonaduras. Este tipo de ropa la podemos encontrar en firmas como Kling o Pepa Loves y para no resultar excesivos las debemos combinar con otras mucho menos edulcoradas, como cazadoras perfecto, o si eres más atrevida, medias rotas, haciendo un homenaje a celebrities como Fearne Cotton.

 

Ser una niña buena ¿Sigue sumando puntos?

Otro gran hobby de este tipo de mujeres es la decoración de uñas. El nail art es una técnica que se encuentra actualmente en todo su esplendor y podemos encontrar verdaderas artistas capaces de dibujar todo un mundo en una simple uña. Famosos son, por ejemplo, los ojos turcos de Alexa Chung o las uñas purpurinas de Katy Perry. El último grito en este sentido son las uñas de caviar, se trata de una técnica en la que se llenan las uñas de microbolitas que quedan pegadas a la superficie gracias a una capa de esmalte que hemos aplicado previamente.

 

Este tipo de mujeres suelen ser fans de la repostería como los cupcakes, muffins o galletas decoradas con fondant. Una forma de comer divertida y que entra por los ojos. A veces la repostería se une con la moda y algunas cadenas de ropa organizan jornadas en las propias tiendas en las que los clientes pueden comprar al tiempo que disfrutan de una taza de té con una deliciosa cupcake. Otras marcas, optan por organizar talleres en los que enseñan a los clientes a elaborar estos delicados postres. Todo vale, el caso es unir dos aficiones que tienen la seguridad que comparten la mayoría de las clientas que se decantan por su tipo de ropa.

 

Ser una niña buena ¿Sigue sumando puntos?

¿Pero tiene todo esto que ver con la personalidad de estas mujeres? ¿Toda esta parafernalia es un simple reflejo de una personalidad inmadura y de una recurrente vuelta a la niñez? En realidad no tiene nada que ver con todo esto, sino que es reflejo de una personalidad alegre en la que priman los colore vivos y la purpurina. Esto no se corresponde necesariamente con una actitud inmadura, una falta de responsabilidad o con tener poca profesionalidad.

 

Ser una niña buena ¿Sigue sumando puntos?

Si antes ser considerada una niña buena era una punto positivo según que situaciones, ¿Está viviendo esta estética una vuelta de 180 grados en la que ser una vestir de forma delicada se relaciona con otros adjetivos no demasiado positivos?