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4 outfits que nunca debieron ver la luz en el Coachella

Coachella es el festival de música más esperado de toda la temporada desde hace trece años, cuando se celebró por primera vez. Este año se ha celebrado en dos fines de semana y las dos ediciones se han plagado de famosos luciendo sus estilismos más peculiares.

El estilo festivalero es de por sí peculiar pero hay algunas claves que unen los outfits festivaleros y que no se deben superar porque pasarás de ser la reina del estilo a convertirte en un esperpento. Esto es lo que le ha pasado a algunas de nuestras famosas y se han dejado ver con unos conjuntos que rebasan las fronteras del buen gusto.

 

Emma Roberts, la sobrina de Julia se dejó ver en el festival de esta manera. Un top poco favorecedor que se parecía más a un bikini que a una prenda para vestir en la calle era lo único que vestía en la parte de arriba, eso sí, con un estampado muy acorde al Coachella y unos flecos muy apropiados para la ocasión, pero no hubiera estado de más que el top hubiera tenido unos centímetros más de tela. Para la parte de abajo eligió un short vaquero de estilo lavado con rotos y desflecado, prenda por excelencia de los festivales, esta prenda, combinada con una simple camiseta hubiera sido un estilismo perfecto para el Coachella. Pero ella decidió estropear el outfit, desabrochó el pantalón y redobló la cinturillas hacia abajo, con el objetivo (quiero pensar) de que el sol no le dejara una antiestética marca en su cintura. Esto sumado al inoportuno top, tuvo como resultado uno de los estilismos más desacertados de esta edición del Coachella.

 

Fergie parece que se equivocó de destino, se dirigía al lejano oeste y acabo en California. El estilo hippy es una de las claves de este tipo de festivales, pero si optas por un vestido largo como la cantante, es una norma fundamental que elijas una prenda de tu talla. La cantante de los Black Eyed Peas se pusó un vestido que era dos o tres tallas más grande de la suya y el resultado fue un look sin formas que le hacía parecer un saco de patatas. Para rematar añadió un chaleco con flecos que de por sí es bastante mono, pero con el mencionado vestido no hizo más que añadir volumen al look desafortunado de Fergie.

 

De sobra es conocido el estrafalario estilo de la cantante Katy Perry, y me encanta la mezcla que hace del cuero con la gasa del vestido, pero lo de llevar la ropa rota se pasa, no es que rompa con todas las normas del estilo festivalero, sino que rompe con toda norma estética y establecida a lo largo del tiempo. Lo de las transparencias tampoco me convence, aunque ahora este de moda, lo de lucir la ropa interior se debe hacer con sumo cuidado para no caer en la vulgaridad y creo que Perry no es un ejemplo de cómo hacerlo. Si optamos por las transparencias es aconsejable que juguemos con distintas opacidades y en mi opinión si nos decidimos por enseñar la ropa interior siempre deberemos elegir el color negro como protagonista, añadir guipures y encajes ayudarán a aumentar la opacidad del outfit.

 

La que no se pierde ninguno de estos festivales es Lindsay Lohan, pero a pesar de su experiencia parece que la actriz no ha aprendido mucho. Con un estilismo que precisamente no se caracteriza por la comodidad se presentó en el Coachella. Lo que más me llama la atención son esas Lita, que como buena fashionista posee, pero no creo que sea el calzado más apropiado para pasar el día pateando el campo y saltando enérgicamente en los conciertos. El look en blanco total tampoco creo que sea la mejor opción, por todos es sabido que el blanco es el color que menos disimula la suciedad y en un evento de estas características nos exponemos a todo tipo de manchas. Las gafas amarillas y el bolso verde menta y el largo micro del vestido no ayudan mucho, parece que la Lohan se ha preparado más para una noche discotequera que para un festival.

Ya sabes como no tienes que vestirte para un festival, aplica el sentido común y apuesta sobre todo por la comodidad.